La adicción es muy común entre los jóvenes y adultos. Pasan horas delante de las pantallas sin darse cuenta y de repente se han perdido todo el día.
La agresividad se apodera de la persona, a la cual si le quitas la pantalla o le apagas el wifi se enfada y se pone histérica. Ahora cualquier cosa le pone de los nervios.
Dejan de socializar, ahora están todo el día en casa viendo una pantalla. Si le invitan a salir, se niega. Y así, poco a poco, sus círculos de amistades se hacen más pequeños.
Según el Instituto De Neurociencias Aplicadas: “La dopamina es un neurotransmisor que juega un papel importante en la recompensa y el placer. Cuando recibimos una notificación o un “me gusta” en nuestras publicaciones de redes sociales, nuestro cerebro automáticamente libera dopamina, lo que nos hace sentir bien, y es esta sensación de recompensa lo que nos motiva a seguir usando las redes sociales en busca de más interacciones, creando así un círculo vicioso de gratificación instantánea”.
